La Asociación José Gálvez Ginachero lamenta profundamente el fallecimiento del Dr. Ángel Rodríguez Cabezas, compañero, amigo y colaborador imprescindible en la vida de nuestra Asociación durante muchos años.
Ángel no era para nosotros únicamente el vocal que representaba al Colegio Oficial de Médicos de Málaga dentro de nuestra Asociación. Fue, sobre todo, una de las personas que más contribuyó a acercar la figura de José Gálvez Ginachero al ámbito médico y académico, convencido de que las nuevas generaciones debían conocer el extraordinario legado profesional, humano y cristiano de aquel médico ejemplar al que tanto admiraba. Desde su condición de vocal del colegio médico, ejerció siempre como puente entre ambas instituciones y participó activamente en numerosos actos encaminados a la difusión de la vida y obra de Gálvez Ginachero. Incluso el salón de actos más noble del Colegio ostenta el nombre “Gálvez Ginachero” gracias a su iniciativa.
Su aportación fue mucho más allá de la mera presencia institucional. Era un hombre de profunda cultura humanística, además de un médico de sólida formación y un escritor incansable. Entre sus múltiples tareas y vocaciones, dedicó parte de su preciado tiempo, su preclara inteligencia y su capacidad de comunicación al servicio de la Asociación Gálvez. Participó en conferencias, tertulias y actos de divulgación, pronunció intervenciones memorables sobre la figura de Gálvez, y dejó valiosos artículos que ayudaron a descubrir a muchas personas la dimensión científica, humana y espiritual del ilustre ginecólogo malagueño. Entre ellos destaca su trabajo “Dr. José Gálvez Ginachero: una vida entre la medicina y la santidad”, reflejo de la admiración que profesaba al Siervo de Dios.
Quienes tuvimos la suerte de tratarle recordamos especialmente su cordialidad, su fino humor, su conversación siempre enriquecedora y su capacidad para ensamblar ciencia y humanismo. Esa misma sensibilidad quedó reflejada en sus numerosas publicaciones de ficción, pero sobre todo en su obra El dolor de Cristo, donde abordó el sufrimiento físico de Jesús en el calvario con el rigor del médico, la honestidad del investigador y la mirada profunda del creyente. Como estudioso de la Sábana Santa y de la Pasión, supo mostrar que la ciencia y la fe no son realidades enfrentadas, sino caminos complementarios en la búsqueda de la verdad.
En sus intervenciones, ya en los últimos tiempos sólo a través del grupo de WhatsApp por impedírselo sus progresivas dolencias (“aunque a algunos les asombre, los médicos también nos ponemos enfermos”, solía bromear), aportaba serenidad, memoria histórica y una perspectiva sabia de todos los asuntos. Su presencia discreta pero constante ayudó a consolidar muchos de los proyectos que hoy forman parte del patrimonio de nuestra entidad. Su amor por Málaga (aunque nunca renunció y se enorgullecía de su Toledo natal), por la medicina y por la figura de Gálvez Ginachero, fue siempre una fuente de inspiración para todos nosotros.
Hoy despedimos a un gran médico, a un brillante intelectual y a un hombre bueno. Incluso en su aspecto físico, era un auténtico caballero, un caballero cristiano, de los que ya por desgracia escasean. Pero no sólo despedimos al “vocal”, sobre todo decimos adiós a un gran amigo cuya ausencia se dejará sentir profundamente en nuestra Asociación.
Con gratitud por todo lo que nos dio, y con la esperanza cristiana en la Resurrección, encomendamos su alma al Señor y transmitimos a su familia nuestro más sincero afecto y cercanía.
Descansa en paz, querido Ángel.









El P. Ignacio Núñez de Castro, catedrático emérito de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Málaga, pronunció el martes 19 de noviembre de 2024 en el Centro Superior de Estudios Teológicos una conferencia sobre “Dignidad y vulnerabilidad del embrión”.


El fellecimiento del Dr. Rodriguez Cabezas es una lamentable perdida. Su legado queda en la memoria de todos los que tuvimos el honor de conocerlo y aprender de sus enseñanzas, tanto de ciencia como de humanidades.
D.E.P