Intervención del Dr. D. Juan Cristóbal Corral Báez en el Homenaje al Dr. José Gálvez Ginachero

 Hospital Civil, 24 de noviembre de 2017

Cuando fui invitado a glosar la figura del insigne personaje del siglo pasado, Dr. Gálvez Ginachero, me dio un vuelco el corazón, pues no me impresiona la grandeza de D. José, como médico y tantas otras cosas. Mi apuesta en ensalzar su figura se basa en otro personaje muy presente en mi vida que fue mi padre, Maestro Nacional de profesión; y digo que me baso en él, porque me gustaría transmitir, me gustaría enseñar… ¡como hace un maestro a sus alumnos!

Si el conocimiento es importante, las habilidades también lo son, pero lo que sobre todo engrandece a una persona es la Actitud, tal como describió Víctor Kuppers en su famosa fórmula V= (C+H) x A,…, donde C son los conocimientos, donde H son las habilidades, y siendo muy importantes porque suman,  A es la actitud, que todavía lo es más, dado que multiplica el resultado final. V es el valor total,  ante la profesión, ante su vida, ante los demás, etc., en eso confluyen esa transmisión de valores, de mi querido padre, como maestro y de mi querido Dr. Gálvez, como médico.

Ahora que la figura del médico está tan denostada, y puesta muchas veces en tela de juicio, nos giramos hacia atrás unos años y surge enorme la figura de un médico excepcional, en toda su totalidad. (Hace algunos años escribí unas notas tras una Conferencia de mi querido amigo D Ángel Rodríguez Cabezas, al cual agradezco haberme pasado una gran cantidad de fuentes documentales del Dr. Gálvez, sobre las Injurias a los Médicos y de la que os leo unos párrafos)…

Días pasados acudí
A una Conferencia “Las Injurias a los Médicos”,
Donde  escritores, poetas y literatos,
A lo largo de los siglos,
Contaban los desatinos, malos actos,
O peor aún, los desprecios a los pacientes,
Ahora llamados usuarios o clientes

Sin que sirva de desagravio,
Quiero también expresar en forma  de verso,
Y, aunque, obviamente es mi opinión,
Y no soy escritor consagrado
Al menos, intento contrarrestar
Con otro punto de vista veraz,
Nuestra forma de actuar,
Sin generar un extravío

Ahora vengo yo a decir,
Que no todos los médicos son así
Los hay “malos”, los menos,
Así lo reconocemos,
Sin embargo no ensalzamos a los buenos.

Lo que curamos es “por suerte”,
La que hemos tenido,
Tras largos años de estudio mantenido
Que hasta la fecha ha persistido.

Los pacientes hoy exigen profesionalidad,
A lo que hay que sumar la afectividad
Para alcanzar la Medicina Humanizada,
Esa es nuestra meta deseada.

Bien ya centrándonos en los aspectos que el estudio sobre las facetas profesionales del Dr. Gálvez, que yo considero relevantes, sin tratar de repetir  lo que el Dr. Soriguer, a continuación magistralmente les expondrá  de su extensísima vida profesional,  y me referiré específicamente a lo que hoy se denominan determinantes sociales de la salud.

Antes se consideraba que la política en materia de salud consistía en poco más que la provisión de atención médica y en algunos casos su financiación. Si bien es cierto que dicha prestación puede prolongar la supervivencia y mejorar el pronóstico, después de las enfermedades graves,  son las condiciones sociales y económicas las que ejercen una mayor influencia sobre la salud de la población en general, ya que son las que hacen que las personas enfermen y necesiten cuidados medico sanitarios para empezar. No obstante el acceso universal a la consulta sanitaria es, sin duda, uno de los principales determinantes de la salud

Por muy importantes que puedan ser las susceptibilidades genéticas a las enfermedades del individuo, las causas comunes de la mala salud que afectan a poblaciones son ambientales y aparecen y desaparecen con mucha mayor rapidez que los cambios genéticos de ritmo lento porque reflejan los cambios en nuestra forma de vivir. Por este motivo, la esperanza de vida ha mejorado de manera tan drástica durante las  últimas generaciones. Y por eso mismo, se explica también el hecho de que algunos países europeos hayan mejorado su salud mientras que otros no lo hayan hecho. Y además, es por este motivo que las desigualdades en salud que se dan entre los distintos grupos sociales han ido aumentando o disminuyendo a medida que cambiaban las condiciones sociales y económicas.

Si se combina la economía, la sociología y la psicología con la medicina y la neurobiología, parece como si todo dependiera en gran medida de la comprensión de la interacción entre las desventajas materiales y sus implicaciones sociales. No es simplemente que las circunstancias de pobreza material sean dañinas para la salud; el significado social de la pobreza, el desempleo, la marginación social, o de otros tipos de estigmas también cuentan.

El ser humano, en calidad de ser social no necesita solamente contar con unas buenas condiciones materiales, sino que ya desde la primera infancia necesitamos sentirnos valorados y estimados. Necesitamos amigos, necesitamos sociedades más sociables, necesitamos sentirnos útiles y necesitamos un cierto nivel de control sobre un trabajo valioso. Sin todo ello, nos volvemos más propensos a la depresión, al uso de las drogas, a la ansiedad, la hostilidad y a la desesperación, y todo ello repercute en la salud física.

Confiamos en que al tratar de resolver algunas de las injusticias sociales y materiales, las políticas no solo mejoraran la salud y el bienestar sino que además, reducirán una serie de problemas sociales que florecen junto con la mala salud y que también encuentran sus raíces en algunos de esos mismos procesos socioeconómicos.

Les voy a pedir un salto en el tiempo y les voy a pedir que intenten imaginar esa Málaga del siglo pasado, y finales del siglo XIX, donde los conceptos sociales no eran prioritarios en el desarrollo profesional de un médico, donde las madres parían en sus casas , donde no había escolarización de todos los niños, y su alimentación era absolutamente carente de nutrientes suficientes y necesarios para su desarrollo, donde no existía una atención a los ancianos, de forma profesional; donde no existían alcantarillas ni dotación de agua  en muchas calles de nuestra ciudad, donde no había una higiene adecuada….y donde no se entendía el concepto de “amistad médica”

Todos esos conceptos ahora avalados por la Ciencia en general y la Medicina en particular, en esos momentos fueron aplicados por D. José, de una forma empírica, inherente a su personalidad, de una manera altruista, por un servicio a los demás , donde veía a un ser desvalido, pobre de solemnidad, donde el servicio a estas personas, constituía una forma de acercarse a Dios mismo y así fundo las Escuelas del Ave María, siguiendo los pasos del Padre Manjón en Granada y donde además de instruir a los niños, pagaba de su bolsillo la mitad de la alimentación de estos, contribuyo al mantenimiento del Asilo de los Ángeles donde se recluían a los mayores, pero siempre desbordados por falta de recursos, dotó a la ciudad, siendo Alcalde, de abastecimiento de aguas y alcantarillado a un sector de la población, mejoro las condiciones de los enfermos desahuciados, como los leprosos, doto de infraestructura higiénico-sanitaria el Hospital Civil para que los enfermos pudieran refrescarse y asearse antes de ser atendidos, favoreció los tratamientos farmacológicos de aquellas pacientes que no tenían recursos económicos para poder costearlos…

No quiero dejar pasar la oportunidad de profundizar en la relación especial que él mostraba con sus pacientes. Según el Dr. Rodríguez Cabezas se refería a su ejercicio profesional como ginecólogo, entendiendo que esta especialidad, como cualquier otra, está constituida no solamente por mucho de ciencia, bastante de técnica y algo de arte, sino que nada de estas tres variables  servirían al objetivo de intentar sanar íntegramente al enfermo, sino estuvieran amalgamadas por el valor terapéutico de la palabra, por el trato afectivo desde el primer contacto con la enferma, así lograba  la “hominización de la patología “, añadiendo al acto médico puro, un nuevo parámetro, la amistad, que se manifestaba en la confianza que las enfermas percibían de forma personalizada, muy cercana a ellas, a su patología y las correlaciones de estas con los condicionantes sociales y familiares.

Esta forma de actuar en el trato con las enfermas ha sido refrendado como eficaz, como necesario: La Medicina no es efectiva si primero no ha sido afectiva. Vivía y se sentía coprotagonista directo de la relación médico-enfermo. Él sabía bien, en palabras del Dr. Marañón, que “trabajaba con instrumentos y remedios imperfectos pero con la conciencia cierta de que donde no llega el saber, donde no llega la Ciencia, donde no alcanza la técnica, puede llegar siempre el Amor”. Vivió y ejerció de médico rodeando su ejercicio de un halo de humanitarismo y de humildad.

Podríamos seguir hablando de tantas cosas que hizo por los demás pero quiero terminar con una poesía que le he dedicado, basándome en otra que anteriormente realice a otro insigne medico ya fallecido y que también fue Director Médico, en este caso del Hospital clínico, Dr. Fortes Figuerola.

Un hombre sencillo

Hace muchos años que te has ausentado
en presencia, no en esencia,
de este mundo convulsionado,
pero no por ello por ti menos querido.

Tú amabas la vida,
sobre todo la de tus pacientes,
era tu primer afán,
por ello allí donde estás,
en cuenta ese hecho tendrán.

Viviste, en armonía,
el sufrimiento no alteró tu faz,
siendo reflejo tu tranquilidad,
frente a la dura enfermedad.
Hiciste tu verdadera Tesis Doctoral,
en cómo trasmitir la bondad.

Aplicaste con tesón,
lo que aprendiste en tu educación
Médica sí, pero con ¡corazón!
Eso es el culmen de nuestra profesión.

Paciencia, ternura… recibían,
postrados en cama, a pesar del sufrimiento,
mostrabas siempre una sonrisa.
No te escucharon ni un lamento,
¡seguro que lo guardabas dentro!

Aunque en el Cielo no hay enfermedad,
que suerte tienen de acoger
una persona con esa excelencia, en su calidad,
humana y profesional,
que algún remedio encontrará,
para aliviar a los demás.

Yo humildemente intentaré seguir tu ejemplo,
lo que  has trasmitido, trataré de recordar.

Ejemplos de vida son multitud…
De vida dedicada a los demás,
especialmente niños, pacientes…
Pobres de solemnidad.
¿Quién demuestra esa actitud?
Dr. Gálvez, esa la has tenido Tú

Que suerte y que honor hemos tenido, D. José
En Málaga, de haber compartido tus años de
Médico, Alcalde, Profesor…
Benefactor de niños y enfermos,
de necesitados

Pero sobre todo,
Un hombre sencillo,
cuya vida fue servir a Dios,
a través del servicio a los demás.

No querías reconocimientos.
Eso ves que he respetado.
Estos son mis sentimientos,
creo por todos compartidos.
Tu deseo no he vulnerado

Con estos versillos he plasmado
un homenaje  sentido,
con unas letrillas,
de forma literaria sencilla.
Eso al menos,…… he intentado.

¡Gracias!

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