Entrevista Maria José García-Morato Gálvez

Maria José García-Morato Gálvez (Madrid 1930), la presidenta de la Asociación Probeatificacion José Gálvez Ginachero, es la nieta mayor del siervo de Dios, la primera de las cuatro hijas del matrimonio formado por Joaquín García-Morato Castaño y Carmen Gálvez Moll. Es viuda de Miguel de Larrea Santacruz y tiene seis hijos y diecinueve nietos.

Nació en Madrid en la maternidad de Santa Cristina, y vivió en Málaga su infancia y juventud y desde su matrimonio en 1955 reside en Madrid, aunque siempre se ha mantenido vinculada a su ciudad, donde vuelve siempre que puede a visitar a su familia y amigas del colegio de la Asunción.

Ella y sus hermanas perdieron a su padre cuando eran muy niñas, y se criaron con su abuelo, el doctor Gálvez al que cariñosamente siempre han llamado Papa abuelo.

¿Qué recuerdos conserva usted del Dr. Galvez?

Tengo muchos recuerdos. Los más significativos son:

Siempre que entraba en casa, lo primero que hacía era “saludar” unas imágenes que había del Sagrado Corazón de Jesús y después de la Inmaculada y rezar durante unos instantes.

Algunos domingos por la tarde, nos llevaba a mi hermana Carmen y a mí a visitar distintos conventos de monjas de clausura donde rezábamos en la capilla y después nos daba un sobre para que lo pusiéramos en el torno.

Otros días nos llevaba a las dos a las Hermanitas de los Pobres y al Asilo de Los Ángeles a ayudar a servir la comida.

Después de comer, todos los días rezábamos el rosario todos los de casa, él siempre de rodillas delante de la Inmaculada y nosotras sentadas detrás de él.

En Nochebuena, siempre íbamos mi madre y las tres hermanas mayores con él a misa del Gallo en la capilla de su sanatorio. Entonces se daban tres misas seguidas, y siempre nos quedábamos dormidas.

Venía a casa un profesor a darnos clase baile y Papa abuelo me decía “baila, baila”. Yo que era muy traviesa, siempre le preguntaba “¿Qué quieres que baile, fino u ordinario?” Él se me quedaba mirando y me decía “Tú sabes lo que me gusta”. Eso quería decir sevillanas o jotas, asi que ponía el disco y bailábamos.

Nos llevaba de paseo por el puerto de Málaga y nos hacía repetir las tablas de multiplicar.

Una anécdota que refleja su sentido del humor es que, un día, durante la guerra, fue en el Hospital Civil, donde él era director, a la cocina a ver que iban a comer los enfermos. Mari Pepa Estrada, esposa del doctor Perez Bryan, que era muy simpática y estaba ayudando, le dijo que había lentejas, pero que estaban muy sosasporque no había sal. El le contesto “no importa, conque tus metas un poquito el dedo ya estarán saladas”.

Esto no lo viví en primera persona, pero me lo contaron. Durante la guerra, un día la superiora de las Hermanas de la Caridad que atendían el Hospital Civil fue a decirle: “DonJosé, vengo a decirle que nos vamos a tener que ir ya que están matando a muchos sacerdotes y monjas”. Él le contesto “Saben que aquí hacen mucha falta, pero hagan ustedes lo que mejor les parezca”.

Al día siguiente aparecieron todas las Hermanas de la Caridad cada una con su maleta, ya a despedirse y decirle adiós. Papa abuelo les pregunto “¿Cómo se van ustedes?”. La superiora le dijo “En un barco que está en el puerto esperándonos para llevarnos a Francia” Él les dijo “ ¿Y qué pensará su fundador San Vicente de Paul cuando les vea ahí arriba en el barco?” Se quedaron calladas, dieron media vuelta y no se fueron. Se quedaron en el Hospital durante toda la guerra y a ninguna de ellas les paso nada.

Después de la guerra, mi madre y él nunca hablaron de la misma delante nuestro.

Durante la segunda guerra mundial, oyendo las noticias por la radio, muchas veces cerraba los ojos y se ponía a llorar, cayéndole las lágrimas por las mejillas. Nosotras no entendíamos que le pasaba y le preguntábamos a mi madre, que nos decía que le daba mucha pena todo lo que los alemanes estaban haciendo contra los judíos. Él había estudiado en Berlín y sentía mucho aprecio por los alemanes, por lo que no podía entender que hicieran tantas barbaridades.

Era muy serio y hablaba poco, pero siempre fue muy cariñoso con nosotras, y en las épocas que pasamos fuera de Málaga, sea en Madrid o en el Castillo de la Mota, nos escribía frecuentemente dándonos noticias de casa y recomendándonos que nos portáramos bien.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, recuerdo quevenía siempre a las funciones de teatro o baile que hacíamos en el colegio, donde siempre le sentaban a la derecha de la madre superiora.

También daba mucha importancia a la formación y a la educación, por eso me hizo estudiar enfermera, que me gustó mucho, y magisterio, que en cambio no me gustó nada.

 

¿Qué supone para usted que su abuelo este en proceso de beatificación?

En primer lugar, supone una alegría inmensa y un enorme respeto hacia él.

En segundo lugar, siento también la responsabilidad, junto al resto de la familia, y en colaboración con el Obispado de Málaga, que es quien pone en marcha el proceso, de hacer todo lo posible para ayudar en lo que pueda y conseguir que llegue a ser beatificado. En esto esta siendo inestimable la ayuda tanto del Postulador de la fase diocesana D. Francisco García Villalobos como del Juez de la causa D. Federico Cortes y ahora el Postulador en Roma D. Salvador Aguilera. Todo esto supone mucho trabajo, pero trabajo que se hace con alegría y con gusto.

Y en tercer lugar, doy gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de vivir tan cerca de él y haber recibido un testimonio tan extraordinario. Estoy muy contenta de haber tenido un abuelo santo.

Mientras convivíamos con él sabíamos que era muy bueno, pero no conocíamos muchas de sus obras de caridad, de las cuales hemos tenido noticia a través de terceras personas y en ocasiones mucho después de su fallecimiento. Solo al crecer, al conocer todas esas cosas y con el tiempo he sido consciente que no solo era bueno, sino que era un santo.

Además, al empezar el proceso de beatificación, con la creación de la Asociación Probeatificacion y los actos que se han organizado, he tenido la oportunidad de leer todo lo que he podido sobre él y así aprender aún más sobre su figura, sobre aspectos de su vida profesional, de su etapa como alcalde etc., que no conocía.

 

¿Cree que Gálvez puede ser un ejemplo para los hombres y mujeres del siglo XXI?

¡Desde luego que sí!

La gran mayoría de los santos son sacerdotes y religiosos y muchos de los laicos santos son mártires. Obviamente todos ellos son ejemplos de vida cristiana dedicada a Dios y a los demás, y sin duda inspiran a muchos sacerdotes y religiosos y a cristianos en países donde son perseguidos.

Pero no hay tantos santos laicos que hayan sido padres de familia, que hayan desarrollado una vida profesional e incluso hayan tenido una vida pública o política. Por eso creo que el caso del Dr. Gálvez es tan interesante, porque hay muchísimos cristianos, e incluso no cristianos, que hoy en día pueden identificarse con su figura y a los que su vida y sus obras pueden servir de ejemplo.

El Dr. Gálvez por una parte nos da testimonio de vida cristiana intensa, con una fuerte componente de la oración y de la devoción al Corazón de Jesús, a Maria Auxiliadora, a la Eucaristía y al Espíritu Santo.

Por otra parte, es ejemplo de amor, integridad, honradez y austeridad en su vida personal y familiar, de entrega absoluta de su persona y su tiempo hacia sus enfermos, de desprendimiento y práctica de la caridad en grado extremo.

Pero también esun ejemplo en buscar la excelencia en el ejercicio de su profesión, no dejando nunca de estudiar e intentando estar siempre a la vanguardia no solo en cuanto a nuevas técnicas, sino fundando instituciones que subieran el nivel de la sanidad general como Santa Cristina y las escuelas de matronas.

Es un ejemplo de compromiso público con su dedicación al Colegio de Médicos, a su ciudad al aceptar un cargo de alcalde que no deseaba, y no se aprovecha de esos cargos, sino que los vive como un servicio.

Creo que es un ejemplo en que pone todos sus talentos (intelectuales, físicos, económicos e incluso sociales) en funcionamiento para hacer el bien, para ayudar a los más necesitados, para buscar siempre que más se puede hacer para los niños, los ancianos, las mujeres enfermas o sus familiares…ese no darse nunca por satisfecho ante los problemas o situaciones difíciles que se presentan. ¡Es incansable!

Yo creo que somos muchísimas las personas  que nos podemos identificar con alguna de estas facetas de su persona o de su obra y verle como un ejemplo.

 

 

 

 

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