La permanente de la Asociación pro-beatficación informa

Tras la reunión celebrada En la parroquia de la Victoria (Málaga), el día 28 de octubre de 2017 en la que los asistentes dialogaron sobre el estado actual de la causa de beatificación,  nos comunican iniciativas y propuestas en relación con la misma.

  • Beatificación. D. Salvador Aguilera López comunica que la apertura de la causa en la Congregación vaticana ha quedado fijada para el día 4 de diciembre a las 12,30 h.
  • Jornada Hospital Civil. Se ha fijado el acto de homenaje a Gálvez en el Hospital Civil para el día 24 de noviembre a las 11,30 h. Participarán el Dr. Juan Cristóbal Corral, el Dr. Federico Soriguer, el secretario de la Asociación, y posteriormente se realizará un breve recorrido por el Hospital incluyendo el lugar donde se halla el busto de Adrián Risueño y el mural de Marcos Reina.

 

Semblanza de José Gálvez Ginachero en la clausura de la fase diocesana

SEMBLANZA DE JOSÉ GÁLVEZ GINACHERO
CLAUSURA DE LA FASE DIOCESANA DEL PROCESO DE BEATIFICACIÓN
16 DE JUNIO DE 2017semblanza

Fue D. José Gálvez Ginachero, enjuto de carnes, parco en palabras, largo en obras, de voluntad firme, de trato afable, de vasta erudición, inteligentísimo, patriota, estudioso, magnánimo, limosnero, trabajador incansable, madrugador empedernido, de comunión diaria, caballero intachable y católico perfecto”.

Ciertamente, esta descripción se aproxima con mucha fidelidad al carácter de nuestro Siervo de Dios. Yo sólo añadiría un rasgo que el periodista obvió, quizás por evidente: su amor a Málaga y a los malagueños, que es lo mismo que decir su amor al prójimo. Gálvez siempre se desvivió por nuestra ciudad; y los cantos de sirena de la corte madrileña no pudieron arrebatárnoslo. La selecta clientela de la capital de España –incluso atendía a la corte real-, y la dirección técnica de su magno legado, el Hospital Santa Cristina, fueron pospuestos por la atención preferente que prestó en nuestra ciudad a los pobres y a los leprosos del Hospital Civil, que ocupaban un lugar privilegiado en su cuidado médico, humano y cristiano.

Desde que tuvo uso de razón, Gálvez antepuso a su interés el interés ajeno. A lo largo de toda su vida, su caridad fue proverbial. Pero no fue un pródigo. La investigación ha demostrado que su generosidad inagotable obedecía a un proyecto bien definido y fundado de promoción de la persona. La Caridad de Gálvez Ginachero no era tampoco un modo de perpetuar estructuras sociales injustas, sino al contrario, expresión amorosa de una gran sensibilidad, de una gran empatía, necesaria en la época de D. José y también en la nuestra, y que presupone valores como justicia, solidaridad, igualdad, dignidad humana o generosidad.

Era constante su preocupación por los enfermos y los pobres; su sensibilidad hacia los niños y hacia los más mayores… Por eso Gálvez no fue “dando dinero” de modo indiscriminado y absurdo. Antes bien, su concepción, podríamos decir personalista del hombre, el altísimo valor que otorgaba a la dignidad humana, fruto no de una ambigua filantropía sino de una sólida antropología cristiana, se puso de manifiesto en las iniciativas desarrolladas durante toda su existencia de modo constante y que -efectivamente- terminarían empobreciéndole al final de sus días.

Desde el trato humanísimo a las embarazadas, las parturientas y a sus bebés;

-la protección de la infancia y juventud (véanse los beneficios dispensados a las Escuelas del Ave María, las Escuelas de San Bartolomé de los Salesianos, el Colegio Jesuita, etc.);

-el desarrollo integral de la persona en su madurez (puesto de manifiesto en la propia capacitación profesional de las citada Escuelas, los sindicatos agrarios católicos, o su actividad profundamente social durante su etapa de alcalde): un cargo que ocupó a pesar suyo, pero que honró con constantes iniciativas en pro de la salud pública, facilitando con las llamadas Casas Baratas, el acceso de los trabajadores a una vivienda digna, promoviendo a la mujer, como se ejemplificó con el nombramiento de nuestra primera concejala, Teresa Azpiazu; etc.

-la colaboración con las Cofradías en los años 20 para prestar asistencia a los niños sin hogar en el inmueble que hoy es sede de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa;

-su preocupación personal por los presos tras la guerra civil y por sus hijos para que no estuvieran abandonados en las calles;

-por los parados, y por los discapacitados, como las atenciones a los niños ciegos en colaboración con la Sociedad Malagueña de Ciencias, hoy Academia…);

-la dimensión espiritual (Adoración Nocturna, Acción Católica…);

-el trato digno de los ancianos, tristemente abocados, como incluso hoy día denuncia el papa Francisco, a la “cultura del descarte” (Asilo de los Ángeles)…

…Toda la panoplia, en fin, de actividades incesantes del Dr. Gálvez, abarcando todas y cada una de las etapas de la vida humana, demuestran sin lugar a dudas que su inquebrantable actividad lo fue por y para la persona, por y para el hombre y la mujer de su tiempo, por y para sus congéneres; haciendo patente su profundo amor al prójimo, estructurando con su vida y sus obras un auténtico sistema de promoción social cuya herencia aún perdura, y que fue mucho más allá de las incontables monedas que sus manos bondadosas repartieron a lo largo de toda su vida.

Fue un hombre sereno y valiente. El valor, en su caso, no hace falta presumirlo, porque quedó en él demostrado, especialmente durante las dos detenciones que sufrió, y durante la guerra y la posguerra.

La templanza la acreditó con su moderación en la comida y bebida, siendo además promotor del deporte y el ejercicio, como equilibrio saludable para el esfuerzo de la mente.

Pero la base de su fortaleza inagotable, más allá de su metódica constancia y su férrea determinación, fue siempre su profunda espiritualidad. Permanentemente atento a las indicaciones de sus directores espirituales, que fueron sacerdotes tan eximios como su gran amigo San Manuel González. Continuamente preocupado de que la atención de sus enfermos no se limitara al ámbito estrictamente médico, para lo cual contó con la eficacísima colaboración de las Hijas de la Caridad.

Trató siempre de configurarse con Cristo, a quien tenía como modelo de vida exclusivo. Se entregó plenamente al Padre en todas las adversidades que sufrió. Y no confió nunca en sus propias fuerzas, sino que fió todas sus obras al Espíritu Santo. La clave de su existencia fue hacerse dócil instrumento, humilde herramienta del Señor. Su labor incansable en el Hospital Civil al lado de las embarazadas pobres y de los leprosos, y en el Hospital Noble donde atendió hasta la extenuación a los náufragos de la fragata Gnéisenau y a los heridos de la Guerra de Marruecos.

Sus desvelos por los niños y por los ancianos, muy especialmente durante  los durísimos años de la posguerra…

Su valor ocultando en su clínica a personas de uno y otro bando durante la guerra civil, librándoles con su arriesgado refugio, de una muerte cierta…

Podrían enumerarse las obras de misericordia corporales y espirituales, con la seguridad de que su entrega constante a Dios le permitió cumplirlas todas, con admirable perfección. A pesar de sus pocas palabras, de su gesto adusto y serio que escondía su fino humor, contemplando su vida descubrimos que toda ella fue una caricia para los que le rodeaban, una cura delicada a las heridas de los más desfavorecidos, los más necesitados.

Verdaderamente, fue un médico de cuerpos y almas.

Deseo por último, con permiso del Sr. Obispo, manifestar mi gratitud a todos los hombres y mujeres que han colaborado de un modo u otro en la instrucción de este proceso. Muchos están hoy aquí compartiendo este momento de gracia. Creo sinceramente que Dios les ha ido poniendo en cada momento al servicio de esta noble tarea. Doy gracias a nuestro Obispo D. Jesús Catalá, por su apoyo decidido a la causa, desde el mismo instante en que llegó a Málaga. A la Asociación Pro-Beatificación, particularmente a la Presidenta Dª Mª José García-Morato, y a todos los vocales. A los miembros del Tribunal, tanto el inicial como el actual, por su trabajo riguroso, esforzado y constante. A la Comisión Histórica, y a los censores teólogos por su tarea silenciosa y esencial. A todos los testigos que han depuesto, y a todos los que han colaborado facilitando documentación y testimonios. No tengo palabras para agradecer a mi antecesor en la postulación, D. Francisco García Mota, su esfuerzo, capital para la apertura del proceso y para su avance durante el episcopado anterior. Y de todos los presentes agradezco igualmente su oración por la causa, que me consta, y que animo a continuar y redoblar, para que la fase romana pronto culmine, si Dios así lo desea.

Termino diciendo que la alegría de este momento solamente es enturbiada por la ausencia de algunas de las personas que trabajaron tan activamente en esta causa y que hoy ya no están con nosotros. Particularmente quiero recordar, además de a D. Antonio Dorado Soto, que ordenó en su día la apertura del proceso, a Dª Carmen García-Morato Gálvez, D. Agustín García Chicón, D. Diego Martínez Salas, al Rvdo. D. Lisardo Guede y al Rvdo. D. Pedro Sánchez Trujillo. La tristeza que nos produce sus ausencias, está sin embargo confortada por la esperanza de que igual que se abrazaron a la cruz de Jesús, ahora están abrazados al Señor en su humanidad glorificada, y confiamos que desde el cielo apoyen la causa de beatificación de Gálvez, tan eficazmente como lo hicieron en vida.

Los Santos hoy. El proceso de Gálvez Ginachero (Conferencia de D. Fco. Gª. Villalobos)

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Organizada por la Presidenta de Manos Unidas, Dª Araceli Santiago, y auspiciada por la Subdirectora del campus en Málaga de la Universidad Internacional de Andalucía, Dª Belén Bahía, se celebró el viernes 21 de abril, con la presencia entre el público asistente de los nietos del Dr. Gálvez Ginachero, Dª María José García-Morato, Dª María de Haya y D. Miguel Gálvez, una conferencia sobre “El proceso de beatificación de Gálvez Ginachero” en el edificio Mena, a cargo del postulador de la causa, Francisco García Villalobos.

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En primer lugar, el postulador señaló cómo en ocasiones las ideas preconstituidas sobre las causas de beatificación, e incluso sobre la misma santidad, difieren mucho del verdadero sentido de las mismas. Frente a los estereotipos clásicos de hombres y mujeres consagrados y con una vida espiritual extraordinariamente intensa, que  inducen a pensar que sólo un apartamiento del mundo permite la santificación, el postulador citó textos del magisterio papal reciente sobre cómo la santidad no es una prerrogativa sólo de algunos, sino un don ofrecido a todos, por lo cual constituye el carácter distintivo de todo cristiano.

18121108_1542501525812934_9207644995302091992_oSe refirió después a los procesos de beatificación en general y su sentido hoy: junto a consideraciones más estrictamente teológicas, los santos constituyen modelos visibles, cuyas vidas ayudan a la realización de la propia santificación de los fieles cristianos.

Centrándose en el proceso de Gálvez, glosó el trabajo realizado estos últimos años, durante los que han sido interrogados docenas de testigos y examinado más de 3.000 documentos en una veintena de archivos; realizándose asimismo un escrutinio de los escritos del Siervo de Dios por parte de dos censores teólogos que han examinado su total conformidad con la doctrina de la Iglesia Católica.

17991752_1542501662479587_9064868240468817244_oEl postulador manifestó que a su juicio, que somete al de la Iglesia, después de un examen minucioso de su vida, puede considerarse que Gálvez es un firme candidato a  la santidad, tanto en su vida ordinaria como en las dramáticas circunstancias que le tocó vivir durante la II República, la Guerra Civil y la posguerra. En momentos de gran odio y división fratricida, Gálvez actuó conforme al mandato divino del amor y el perdón, salvando muchas vidas de personas de los dos bandos en conflicto.  Constituye así el Siervo de Dios, ante el hombre y la mujer del siglo XXI, un modelo vigente de cristiano comprometido, para que admirando su vida y obra, con nuestro esfuerzo cotidiano, con entusiasmo, ejecutando importantes proyectos o simplemente haciendo lo que debemos en nuestra profesión y con nuestra familia, podemos hacer de nuestro mundo un lugar un poco mejor, un lugar un poco más humano.

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Sobre la Mesa Redonda “Gálvez Ginachero y el Carisma Vicenciano”


IMG-20170328-WA0002La confluencia de dos acontecimientos:

  • La causa de Beatificación del Dr. Gálvez Ginachero está llegando al final de su fase Diocesana.

Con ese motivo, la Asociación que la promueve, está organizando una serie de actos encomendados a vocales o representantes de todos los campos en que este ilustre personaje desarrolló su labor con tanta profesionalidad como coherencia y fervor cristiano.

  • El año 2017 se cumple el 400 aniversario del nacimiento del Carisma Vicenciano.

Y, siendo D. José una persona tan vinculada al Hospital Civil de Málaga, donde derrochó Caridad hacia todos y en especial a los enfermos más necesitados, en estrecha colaboración con las Hijas de la Caridad, el título de la Mesa Redonda que se me encomendó organizar estaba claro:

“GÁLVEZ GINACHERO Y EL CARISMA VICENCIANO”

  •  Por su enclave, el lugar escogido para el acto:  Salón de Actos del Colegio La Goleta”

Allí, no solo encontramos acogida, sino una ambientación sobresaliente. Se les envió el Cómic sobre D. José y todos los Cursos, se pusieron con interés a conocer al personaje. Lo hicieron a fondo y sus trabajos estaban expuestos en la entrada y en las paredes del Salón. ¡Qué dosis de SENSIBILIZACIÓN a valores humanos y cristianos! Y no sólo para los niños, sino para el profesorado –que se implicó a fondo- como para las familias. Porque más de un padre o una madre, al ir a recoger a sus hijos, eran llevados de la mano a ver el trabajo y a fotografiarlo.

  • Un Póster, ampliación de la portada del Cómic, rezaba:

GÁLVEZ GINACHERO UNA VIDA ENTRE LA MEDICINA Y LA SANTIDAD

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Tal ambientación, fue admirada detenidamente por quienes íbamos a intervenir en la “mesa redonda” y por quienes iban entrando, todos interesados en el tema: familiares de D. José, Hijas de la Caridad, Profesorado, amistades, antiguas alumnas de La Goleta o de la Escuela de Enfermería del Hospital Civil, un Sacerdote de la Congregación de la Misión, y otros miembros de grupos que comparten mismo carisma

Así dimos comienzo, presentando qué se iba a hacer y quiénes integraban la “mesa”.  A los pies de ésta un precioso centro de flores variadas, y a su derecha, el atril con el Cuadro del Dr. Gálvez bajo el cual lucían esbeltas “aves del Paraíso” del jardín de Santa Rosalía, una tierra cercana a  Campanillas (donde él creó un sindicato de Obreros del Campo) … Y, a la izquierda, en alto, un póster con fotos y texto sobre Gálvez Ginachero y las Hijas de la Caridad.

La Dra. Silvia García Barrios, Profesora de la UMA, desarrolló un tema que tiene bien trabajado en su Tesis: la evolución de la Enfermería. Partiendo de sus orígenes, habló de las Escuelas – en las que la práctica y experiencia de las primeras Hijas de la Caridad tuvieron gran influencia- y trató de la evolución progresiva hacia una mayor entrada de personal seglar en este oficio de cuidar esmeradamente a los enfermos hospitalizados. Destacó la gran importancia del Hospital Civil donde las Hermanas estuvieron más de 100 años, y del que fuera Director de tan buen Hospital, casi 27 años en 3 periodos diferentes: el Dr. Gálvez Ginachero; éste fue un amigo, un padre, y un protector para las Hijas de la Caridad que trabajaban en el hospital Civil de Málaga.

Las Hermanas  supieron aprovechar la presencia y el enorme trabajo de mejoras realizado por el Dr. Gálvez Ginachero , y colaboraron con él en todas sus empresas, correspondiendo a su afecto hasta el momento de su muerte en 1952.

La Dra. Mª del Carmen Hernández Lamas, del Servicio de Hematología del Hospital Civil nos transmite el cariño que siempre ha tenido a este Hospital, desde que en grupos, visitaban a los enfermos las alumnas del colegio de la Asunción y donde hizo la Carrera de Medicina en la 1ª Promoción que pudo estudiar ya en Málaga, siendo “acogidos” en sus locales y por sus profesionales. Ya como Hematóloga, tuvo la suerte de conocer al Dr. D. Francisco Eloy Gª Mata, creador del Servicio al que, ya jubilado, seguía acudiendo. Él sí había trabajado con D. José Gálvez y era buen representante de aquel estilo de médicos entregados por vocación al servicio de los enfermos con profesionalidad y cercanía. Y es que Don José Gálvez sembró el germen de los médicos de hoy, sus  valores son  del todo vigentes en este momento. Cambiará el contexto, ya no hay salas grandes de enfermos en torno a un altar, pero sí podemos establecer al enfermo en torno a nuestro altar interior.

 

Sor Cecilia Collado, temiendo lo que suele ocurrir, que la última intervención ha de ser más corta, venía preparada con breves documentos para distribuir, por lo que trató de dejar claro que la riqueza del Evangelio se expresa en múltiples Carismas o dones y que los buenos cristianos como lo era el Siervo de Dios, comparten los  característicos de los distintos grupos en que desarrollan su vida.

De hecho, el Dr. Gálvez Ginachero miembro de las Conferencias de San Vicente de Paúl. (Existe la patente que lo acredita, firmada por el Superior General de la C. M. el P. Antonio Fiat). Pero, sobre todo, destaca el espíritu con que vivió y desarrollo su actividad hacia los enfermos y, sobre todo, hacia los más necesitados, en total sintonía con las Hermanas hasta el punto de entregar su sueldo a la “superiora” del Hospital Civil para que lo empleara en medicinas o alimentos para ellos.

Una forma breve y dinámica de comprobar las características del Carisma vicenciano y la conexión entre  Gálvez Ginachero y dicho Carisma, consistió en resumir mucho el contenido de la Cuartilla titulada “Vicente de Paúl: año 1617” , que se distribuyó, así como una serie da frases extraídas de Cuaderno de notas de Don José para que cada cual pudiese constatar por sí mismo que fue una persona que compartió la misma sensibilidad y espíritu práctico que las personas que tratamos de comprender y vivir el Evangelio en la “Escuela” de Vicente de Paúl y Luisa de Marillac.

La cuartilla y las frases a que me refiero, se incluyen a continuación.

doc1 doc2A continuación un simpático vídeo  trabajando con los alumnos del colegio “La Goleta”

Mesa Redonda sobre Gálvez Ginachero y el Carisma Vicenciano

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INTERVIENEN:
  • Dra. Silvia Gª Barrios, Profesora de Historia de la Enfermería en la UMA
  • Dra. Mª del Carmen Hernández Lamas, Hematóloga en el Hospital Civil
  • Sor Cecilia Collado, Hija de la Caridad
Estará presente el Postulador de la Causa de Beatificación en su fase Diocesana: D. Francisco Gª Villalobos, Secretario General del Obispado de Málaga.

La Mirada De Don José Gálvez Ginachero

( José Diego Farré Portales
Profesor Del Colegio Salesiano de Málaga
Publicado en el Diario Sur)

 Hoy, mis queridos lectores, les voy a hablar de una foto.salesianos1947
Una hermosa foto que hace ya muchos años D. Enrique Fernández Cruz, que fuera director del Colegio Salesiano en los años 19S3-59 y 6S-66, me enseñó un día, cuando el ya estaba jubilado y residía en el colegio, y en la que aparecía D. José Gálvez Ginachero.
Era de 1947. Esa foto me fascinó desde la primera vez que la vi.
La volví a contemplar en la exposición celebrada en Málaga del 21 de febrero al 6 de marzo de 2015, donde se mostraban gran cantidad de imágenes sobre su vida y su obra.
Y ustedes dirán, mis improbables lectores, pues anda que vaya noticia.
Hay cientos de fotos en las que aparece el Dr. Gálvez.
Sí, cierto, pero esta tiene algo especial o a mi me lo parece. Don José está de pie en el patio del Colegio Salesiano malagueño.
Es la entrega de premios de fin de curso.
Se encuentra a la sombra de los plátanos orientales del patio.
En torno a D. José se ve un mar de cabezas de alumnos y sus familiares.
Una imagen del Sagrado Corazón está junto a una de las grandes ventanas.
Habría habido un servicio religioso, música, algún discursito, recitado de poesías y mucha alegria juvenil de la chiquillería asistente.
Sabemos que todo esto le encantaba a D. José. No solía faltar nunca. Incluso el 19 de marzo se celebraba todos los años una velada en su honor, con motivo de su onomástica, y en la que el Dr. Gálvez repartía caramelos, chucherías y dulces entre los jóvenes acogidos en nuestra casa.
Don José era el genio de la lámpara para nuestro colegio.
Los niños corrían alborozados a su encuentro cada vez que pisaba el colegio y lo rodeaban cariñosos.
D. José, que los atendía como médico de la Casa, los conocía a todos y siempre tenia alguna palabra de consuelo para el afligido.
Don José, lo dudáis acaso, era un santo.
Pero volvamos a la foto.  Sí, fotos de estas tenemos unas cuantas. Sí,  Pero esta es especial.
D. José está ya muy mayor, la foto es, ya se ha dicho, de 1947.
Se le nota muy cansado. Su pelo y su barba ya son completamente blancos.
Y él viste completamente de negro.
Su cabeza está inclinada hacia delante, como vencida.
Se le nota el peso de la vida.
Parece atento a los chavales que recogen un diploma, pero D. José, lo intuyo, está pensando.
Su mirada, un poco ausente, lo delata.
¿En qué piensa D. José, Cooperador Salesiano gran bienhechor de nuestro Colegio y de las Escuelas del Ave María, médico ilustre que ha atendido incluso a la Reina, director del Hospital Civil, exalcalde de Málaga? ¿Piensa en los muchos mo mentos felices vividos en este patio, siempre bien recibido por los pobres padres salcsianos y por sus desharrapados niños acogidos bajo su amparo? Como buen salesiano y como médico.
D. José sabia bien del valor de la alegria, siempre presente en el Sistema Preventivo de Don Bosco.
¡Y cuánta alegria llevó él a lo largo de su vida a estos pobres desamparados con sus donaciones y con su presencia!
¿Veis la mano del santo, que al estilo salesiano, reparte siempre alegría a los afligidos? ¿O acaso piensa D. José en los malos, terribles, momentos también vividos en este patio. Cuando la guerra lo convirtió en cuartel del odio y la muerte.
Y allí fue conducido y detenido, por los anarquistas de la FA1, entre insultos y vejaciones mientras podia ver en su entorno la profanación de nuestra capilla y la ruina del colegio que tanto había ayudado a levantar?
A D. José se le ve triste. Está, pero no está.
¿Qué piensa D. José? ¿Se acuerda de los nueve ¡nueve! salesianos asesinados al comienzo de la guerra? Mártires salesianos que murieron a manos de los propios malagueños.
A todos los conocía.  Con todos pasó agradables veladas colegiales y los atendió cuando estaban indispuestos.
¿Se acuerda especialmente de su amigo Francisco Miguez, j ven salesiano encargado del Oratorio, que habia explanado, con ayuda de los chavales del colegio, el campo de fútbol de Segalerva en 1925 y que fue quemado vivo en el Camino de Suárez tras pegarle un tiro del que no murió? El primer salesiano asesinado en Málaga.  15 de agosto de 1936. Los horrores de la guerra.
¿Se acuerda D. José de la in certidumbre vivida cuando su hija Josefina, casada con el avia dor Carlos Haya, fue apresada y llevada como rehén a Valencia por las autoridades de la Repú blica, dejando desgarrado su co razón de padre? D.
José está triste. Se le nota.
Los santos, no hay más que leer a Santa Teresa (la de Ávila y la de Calcuta), también tienen malos momentos en los que se les vienen a la mente muchas cosas.
Pero D. José está ahora en su casa, entre los suyos y por encima de este momento de tristeza seguro que percibe el cariño de la familia salesiana.
el cariño de una ciudad que lo adoró y lo de fendió, que lo amó viendo en él, desde muy pronto, a un verda dero santo.
D.  José moriría cinco años después de ser tomada esta foto.
Y nadie en Málaga dudaba, como ocurrió a la muerte de la madre Teresa de Calcula, de que habían tenido la suerte de convivir con santo, un verdadero hombre bueno que pasó por este mundo siempre haciendo el bien.
Ahi es nada.

Pregón-Homenaje a D. José Gálvez

forntEl domingo 29 de enero, el Cooperador D. Manuel Garrido Mora pronunció en el santuario de María Auxiliadora un pregón-homenaje dedicado a José Gálvez Ginachero, dentro del programa de actos en torno al que fuera nombrado Presidente perpetuo de los Cooperadores Salesianos.
En su emotivo discurso, D. Manuel destacó que Gálvez era un hombre caracterizado por tres rasgos muy identificados: malagueño, sin renunciar nunca a su ciudad y desviviéndose siempre por sus paisanos; de Iglesia, incluso en los momentos más comprometidos para quienes profesaban públicamente la fe católica; y salesiano, con un corazón que vibraba y sentía con el carisma de Don Bosco.

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Recordó el pregonero la sensibilidad social de Gálvez durante su época de alcalde, y su cariño constante por sus enfermos pobres del Hospital Civil, a los que atendió durante 58 años.
Pero D. Manuel hizo especial hincapié en la vinculación de Gálvez con la Casa salesiana de Málaga desde sus mismos orígenes, apareciendo en las fotografías de la época acompañando a los sucesores de Don Bosco (Miguel Rúa, Felipe Rinaldi y Pablo Albera); las visitas diarias de Don José a la Virgen María Auxiliadora, bajo cuya advocación denominó su clínica particular, como aún recuerda la lápida situada en la puerta del Hospital; y todo el auxilio económico, amén de su sensibilidad por la infancia y la juventud, que car
acterizaron sin duda su espiritualidad con un inconfundible acento salesiano.


Tras el pregón, que fue muy aplaudido y al que asistieron dos de las nietas del Siervo de Dios, Alicia y Mirentxu, se realizó una ofrenda floral. Los hijos de Don Bosco en Málaga ratificaron así muy emotivamente su adhesión a la causa de beatificación del Dr. Gálvez, cuya alma consideran -y con razón- que vibraba y sentía en salesiano.

Programa de Actos en los Salesianos

ActosSalesianosPROGRAMA DE ACTOS

El Dr. Gálvez Ginachero: Un corazón Salesiano.

Con el fin de dar a conocer la figura del D. José Gálvez Ginachero en su faceta relacionada con la Congregación Salesiana y como benefactor de las Escuelas Salesianas San Bartolomé de Málaga, se ha preparado el siguiente programa de actos:

Domingo 29 de enero: Mención a la figura de D. José Gálvez Ginachero en el triduo dedicado a S. Juan Bosco. Ofrenda floral y lectura del pregón por D. Manuel Garrido Mora, Salesiano Cooperador. (19:30 h. Santuario M- Auxiliadora)

Viernes 24 de febrero: Inauguración de la sala ‘‘D. José Gálvez Ginachero”. (18 h. Colegio Salesiano San Bartolomé)

Viernes 17 de marzo: Tarde de conferencias: “¡Gracias, Don
José!” (18 h. Salón de actos del Colegio Salesiano S. Bartolomé)

  • Proyección audiovisual: ‘‘De los talleres de artesanos a la escuela profesional del siglo XXI”.
  • ‘‘D. José Gálvez, una vida dedicada a los más desfavorecidos.”, D. Francisco García Villalobos (postulador de la causa de beatificación de D. José Gálvez).
  • Proyección fotos del Dr. Gálvez en el Colegio Salesiano de Málaga.
  • ‘‘El perfil salesiano del Dr. Gálvez”, D. Pedro Ruz Delgado (SDB).
  • Actuación musical.

 

 

 

La urna con sus restos mortales

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Esta fotografía de los restos de José Gálvez Ginachero se ha obtenido con ocasión de unos trabajos de mantenimiento de la cripta donde reposan, en la iglesia de la Victoria.

Es el único vestigio físico que nos queda de este hombre extraordinario, que durante toda su vida se entregó en cuerpo y alma a los más desfavorecidos; especialmente ejerciendo su profesión de médico ginecólogo, pero también como protector de los ancianos del Asilo de los Ángeles, de los niños de las Escuelas del Ave María y los Salesianos, de los conventos de clausura, del Seminario… Tantas y tantas obras de caridad que su gran corazón practicó sin cesar, desgastándose, por amor a Dios, por sus hermanos.

Es ciertamente perturbador recordar, al ver esta imagen, aquello que sabemos perfectamente pero nos resistimos a tener presente: la brevedad de la vida, la fragilidad de nuestra existencia. Polvo somos, y en polvo nos convertiremos.

Pero la conciencia de la caducidad de nuestros cuerpos no debe sumirnos en la tristeza ni la angustia. El papa Francisco, a principios de este mismo mes, con ocasión de la festividad de los fieles difuntos, nos dijo que en estos momentos “la tristeza se mezcla con la esperanza … sentimos que esta esperanza nos ayuda, porque todos nosotros tenemos que hacer este camino. Antes o después, todos. Con más o menos dolor, pero todos. Y al mismo tiempo, con la flor de la esperanza. Con aquella cadena que está anclada más allá, en la esperanza de la resurrección que no desilusiona. ¿Y quién hizo primero ese camino? Jesús. Nosotros caminamos el camino que Él ha hecho. El que nos ha abierto la puerta es Él mismo: Jesús. Con su cruz nos ha abierto la puerta de la esperanza. Nos ha abierto la puerta para entrar donde contemplaremos a Dios. Yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo, y yo lo veré: Yo mismo. Mis ojos lo contemplarán, y no otros”.

Por eso, ante los restos de ese gran hombre, no debemos entristecernos ni inquietarnos. Al contrario, su vida terrena llena de buenas acciones hacia sus semejantes debe ser ejemplo y modelo para nosotros, que tenemos aún la oportunidad de actuar como Dios quiere, para poder mañana merecer estar con Él.

Es el mensaje de esperanza que nos dijo el papa que debemos conservar: una “doble memoria, la memoria del pasado, de los nuestros que se fueron, y la memoria del futuro, del camino que nosotros tenemos que andar. Con la certeza, con la seguridad que brotó de los labios de Jesús: ‘Yo lo resucitaré en el último día’… También los cuerpos mortales se levantarán el último día, y aquellos que se hayan dormido en el Señor serán asociados a Él en el triunfo sobre la muerte”.

Fco Gª Villalobos