Entrevista a Don Federico Cortés Jiménez, juez instructor de la causa

 -D. Federico, ¿cuál era su tarea como juez instructor de la causa?

 La tarea principal, sin duda, ha sido la de representar al Obispo que es, en primer lugar el juez de toda causa y el promotor principal de la investigación sobre las virtudes evangélicas del siervo de Dios. Después, como tarea directa, la tarea del Juez Delegado consistía en cuidar que se dieran todas las garantías en el proceso judicial, así como velar por las formalidades propias y la veracidad de las pruebas que se presentaban. Importante, en el proceso, ha sido también cuidar de los plazos, conservación y custodia de las pruebas, dirigir el proceso en cuanto a los interrogatorios de testigos, conservación de las actas, y cuantas tareas propias de un proceso judicial.

 -¿Qué le supuso personalmente dicha labor?.

Una extraordinaria experiencia personal y profesional, ha sido un trabajo muy especializado, pero sin duda una tarea que ha enriquecido a mi persona, contribuyendo a un profundo conocimiento del Dr. Gálvez, Me ha ayudado mucho a entrar en la obra y vida de D. José, pero especialmente en su espiritualidad. Desde el primer momento fue una gran satisfacción acoger esta encomienda de la Iglesia, ya desde niño había escuchado mucho hablar de la figura y obra del Siervo de Dios, y cuando se me pidió que retomara el trabajo del proceso me sentí muy honrado y muy agradecido, fue un regalo en mi vida sacerdotal. Puedo decir, a voz llena, que esta tarea ha sido una gracia y un bien para mi persona.

 -¿Sigue vivo el recuerdo de Gálvez hoy día?.

 Vivo, presente, actual, como mejor convenga. El Dr. Gálvez es de esas figuras que no terminan, que siempre están ahí, que siempre aportan nuevos puntos de vistas y nuevos horizontes. No me atrevería a decir que es un figura ilustre del pasado, sigue siempre un figura actual en nuestros días. Los santos, permitidme esta consideración, no pasan de fechas ni de actualidad, siguen siendo patrimonio de todos los hombres y, por tanto, bienes actuales que siguen dando su persona y su espiritualidad a todos los que sin prejuicios se acercan a él, tanto en lo que aportó a la ciencia, como lo que sigue aportando a la vida de todo hombre que quiere vivir, como él lo hizo, las virtudes cristianas, el seguimiento silencioso y al tiempo extraordinario de Jesús, al que amaba y deseaba ser el más sencillo pero cercano discípulo. Hoy también «Gálvez», es un modelo de seguidor y apóstol del Maestro.

Constitución de la «Conferencia Gálvez Ginachero»

El día 30 de abril se constituyó en el Colegio San Manuel de Málaga la “Conferencia Gálvez Ginachero”, auspiciada por la Sociedad San Vicente Paúl.

La Sociedad de San Vicente de Paúl es una institución de carácter humanitario y benéfico social, constituida por seglares y que, por su carácter católico, está abierta a todos aquellos que desean vivir su fe en el amor y en el servicio a sus hermanos. Está presente en más de 150 países y cuenta con 800.000 socios y más de 1 millón y medio de colaboradores.

Las personas que forman parte de la SSVP, sus socios, se organizan en grupos denominados históricamente «Conferencias». Estas células básicas de funcionamiento tienen dos objetivos fundamentales: la formación, crecimiento espiritual y fraternidad de las personas que lo componen; y la ayuda a las personas más necesitadas.

Esta Conferencia de Málaga, compartiendo los valores evangélicos que acentuaron San Vicente de Paúl (s. XVII) y el beato Federico Ozanam (s. XIX), se inspira particularmente en el carisma de servicio y entrega en el ámbito sanitario que caracterizó al Dr. Gálvez Ginachero.

El carácter tremendamente práctico del Siervo de Dios; la alternancia oración-acción, siempre presente en su día a día; su preferencia por los más desfavorecidos; su preocupación constante por la asistencia espiritual y humana de los enfermos; su espíritu profundamente eclesial, siempre al servicio de la Diócesis de Málaga… son las pautas en las que deberán basarse los socios de la “Conferencia Gálvez Ginachero”.

La Asociación Pro-Beatificación, como grupo de apoyo de esta Conferencia, considera especialmente útil y necesaria esta iniciativa, para actualizar en el siglo XXI el mensaje que, con su vida y obra, testimonió de manera esforzada y constante el Dr. Gálvez durante toda su existencia terrena. Y desea que pueda constituir un instrumento eficaz al servicio de la Delegación diocesana de Pastoral de la Salud, que asistió a la reunión constituyente del día 30 de abril, en la persona de su Delegado, D. Francisco Rosas.

Confiamos en que el Espíritu Santo guíe esta iniciativa, e ilumine a los socios de la “Conferencia Gálvez Ginachero” de Málaga en la labor que ahora comienzan.

Reunión del 30 de abril a las 19:30.
Tema: «Poner en marcha una iniciativa en favor de los enfermos»

La Asociación Gálvez Ginachero tiene como fin principal coadyuvar en la beatificación del ilustre ginecólogo malagueño. Además de sostener la Causa, que ya se encuentra en la fase romana, sus miembros han considerado conveniente actualizar la memoria de Gálvez apoyando alguna iniciativa continuada en favor de los enfermos, particularmente los más desfavorecidos, siguiendo el ejemplo del Siervo de Dios.

Hoy día, en Málaga, donde a Dios gracias la atención sanitaria ha avanzado enormemente desde la época de Gálvez Ginachero (1866-1952) –siendo precisamente él mismo uno de los principales baluartes para dichos avances, según demuestra su biografía- sí parece particularmente necesario el acompañamiento espiritual y humano  a los enfermos y a sus familiares. Ciertamente, un enfermo puede estar perfectamente atendido desde el punto de vista material, pero encontrarse muy necesitado del apoyo espiritual y del calor humano que en esos duros momentos los enfermos necesitan de modo más acuciante.

La constitución progresiva de una red de apoyo espiritual y humano se entendería siempre bajo la dirección y organización de la Delegación diocesana de Pastoral de la Salud, y actuaría como auxilio de los capellanes sanitarios, nunca paralelamente, y  menos aún,  sustituyendo a la asistencia que esforzadamente presta la Diócesis en los Hospitales a través de los mismos.

Como modo más idóneo de ir preparando dicho grupo de apoyo, y en conformidad con su carisma propio y su experiencia secular, se ha considerado imbricar estas iniciativas mediante la constitución en Málaga de una Conferencia de San Vicente Paúl (http://www.ssvp.es/files/10%20Pasos2018_web.pdf), habida cuenta además de la colaboración estrecha del Dr. Gálvez con toda la familia vicenciana (particularmente con las Hijas de la Caridad, orgánicamente representadas en la Asociación Gálvez Ginachero); así como de la continuada y eficaz colaboración (reconocida incluso desde Roma ya en vida de Gálvez) del Siervo de Dios con las Conferencias de San Vicente Paúl.

Después de algunas reuniones preliminares, y a fin de avanzar en esta iniciativa –incluyendo, en su caso, la constitución formal de una Conferencia en Málaga, bajo el nombre “Conferencia Gálvez Ginachero”) estamos convocados a un encuentro para el día 30 de abril a las 19,30 h. en el Colegio San Manuel (C/. Fernán Núñez, 5, 29002 Málaga). Si estás interesado en  este ilusionante proyecto, o conoces a alguien que pueda estarlo, estaremos encantados de vuestra asistencia a la reunión.

El vaticano nombra relator para la causa de beatificación

(Sacado de la web de la diócesis de Málaga)

En el Congreso Ordinario de la Congregación para las Causas de los Santos, que tuvo lugar el pasado día 25 de enero, se nombró Relator de la Causa del Siervo de Dios José Gálvez Ginachero a Mons. José Jaime Gavilá Brosel.

Tras la clausura de la fase diocesana en junio de 2017, la Causa del doctor Gálvez pasó a Roma, donde el sacerdote rondeño don Salvador Aguilera López, como Postulador de la fase romana, presentó las actas en la Sede del Dicasterio, con la finalidad de ser verificada su validez jurídica.

Decretada la validez jurídica el 26 de octubre del pasado año, se da ahora el siguiente paso: el nombramiento del Relator. Bajo su dirección, don Salvador Aguilera y don Francisco García Villalobos, secretario-canciller del Obispado de Málaga, comenzarán a elaborar la «Positio super vita, virtutibus et fama sanctitatis».

Una vez terminado el volumen, cuya finalidad es probar que el Siervo de Dios vivió las virtudes en grado heroico, se hará entrega de éste a la Congregación para las Causas de los Santos a fin de ser estudiado por los consultores teólogos y, si fuera necesario, por los consultores históricos.

Un nuevo paso para ir acercándonos cada vez más a la tan ansiada beatificación del doctor Gálvez Ginachero.

Conferencia sobre el Dr. Gálvez y las escuelas ave maría de málaga

Conferencia al Claustro de Profesores de las Escuelas del Ave María en Málaga, 21 de enero de 2019

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? Romanos 8,31

Antes de nada, deseo agradecer a D. José Luis Esteve Balzola su implicación con la causa de beatificación de Gálvez Ginachero. Él representa a las Escuelas del Ave María en la Asociación pro-beatificación. Y cuando era presidente del Patronato de las Escuelas, y por tanto sucesor de Gálvez Ginachero, presentó la carta de adhesión en nombre del Ave María al proceso de beatificación. No era un formulario-tipo de adhesión. Era una carta sentida y sincera, luego les leeré algún párrafo. De manera que muchas gracias D. José Luis.

Agradecer naturalmente a las Escuelas esta amable invitación. Para mí es un verdadero honor poder hablar de José Gálvez en un lugar que él tanto, tanto amó. Siempre se habla de su generosidad donando los terrenos, pero puedo afirmar que esa generosidad era la mínima expresión, la mínima traducción económica de su amor por las Escuelas. Igual que cuando hacemos un regalo a un ser querido, nunca el coste del regalo alcanza a expresar el nivel de nuestro sentimiento. Pues haciendo la comparación, figúrense el cariño que D. José Gálvez tenía a estas Escuelas, a sus miembros, a lo que representan.

Gálvez no es una figura del pasado. Yo deseo ofrecerles  Gálvez como una figura vigente, actual, útil, si se me permite la expresión. No le vean sólo como un bienhechor que hizo unas donaciones, que presidió el Patronato, pero que está ahí atrás, en el panteón de los hombres ilustres… Muy ilustres, pero que hoy ya no tienen nada que decirnos.

No, Gálvez, es válido para el presente. Moderno, diría yo incluso. ¿Por qué? Primero porque Gálvez se anticipó a su época en muchas cosas. Por ejemplo, su actitud hacia las mujeres; la primera mujer concejal en Málaga, Teresa Aspiazu, la tuvo él cuando fue alcalde, y luego no hubo más mujeres concejalas durante casi 60 años, hasta la democracia; o su valoración de las matronas, creando la primera Escuela en Málaga; ahí están en la causa de beatificación docenas de testimonios de matronas testificando cómo les dispensaba un trato exquisito, la confianza que tenía en ellas, el valor y el respeto que otorgaba al trabajo de estas magníficas profesionales, etc.7

Pero sobre todo su actitud era de total empatía hacia las minorías, hacia los marginados. Lo que hoy llama el papa Francisco las víctimas de la cultura del descarte. Los ancianos. Los enfermos contagiosos. Los huérfanos. Las mujeres abandonadas, sin recursos y con cargas familiares. A las prostitutas, las madres solteras, las mujeres que habían abortado, las atendía Gálvez en exclusiva. Porque esas situaciones límite, límite sobre todo en aquella época, e incluso todavía hoy, esas situaciones las contemplaba y las atendía Gálvez desde su óptica cristiana y ponía todos los esfuerzos, con su ciencia y su caridad, para remediarlas.

Pero aquí, hoy en esta institución educativa quiero ponerles de manifiesto especialmente la faceta de Gálvez como amante de la infancia y comprometido con la educación. Estoy hablando a unos profesionales como ustedes que se dejan la piel para que las nuevas generaciones adquieran conocimientos y puedan tener un futuro, una dignidad y que no se dejen manipular. Esa vocación que tienen ustedes les da muchas satisfacciones. Pero no nos engañemos, hoy día también da muchos sinsabores, muchas amarguras. La incomprensión que pueden sentir de los alumnos, a veces de los padres e incluso puede que de la administración. Eso no se paga. Pero ustedes sostienen su esfuerzo, su lucha, porque tienen una vocación muy clara, y tienen modelos. Modelos excelentes como Andrés Manjón, Jesús Corchón, y el propio Gálvez Ginachero.

Gálvez llegó a ser la tercera fortuna en Málaga, y a su muerte estaba prácticamente empobrecido. Pero él no sólo daba peces, sino que se propuso que todo el mundo, y especialmente los más humildes, supieran pescar. No exagero si les digo que le obsesionaba el tema educativo casi tanto como el suyo propio, el sanitario. Concretamente, los esfuerzos de Gálvez en materia  educativa  se      orientaron principalmente hacia los jesuitas, los salesianos y naturalmente hacia nosotros, hacia el Ave María.

Si nos vamos a principios del siglo XX, en esa época Gálvez ronda los 40 años. Ya está bien consolidado en Málaga, ya es una figura de referencia.

Pues bien, en esa época, la educación de la infancia de las clases más desfavorecidas ustedes saben que se  encontraba prácticamente abandonada.

La profesora Sanchidrian ha estudiado aquel momento histórico.

Málaga tenía entonces unos 130.000 habitantes, de los que casi el 70 % eran analfabetos. Y Málaga contaba con tan solo 30 escuelas públicas. Además cada escuela normalmente tenía una sola clase, donde se atendía a todo el alumnado, lo que suponía que la administración  ofertaba aproximadamente 3.000 plazas escolares. Esta oferta tan escasísima era, según las autoridades de la época, más que suficiente por falta de demanda. Y no había demanda porque o bien los niños tenían que ganarse la vida y ayudar a sus familias y no podían ir a la escuela, o simplemente porque los padres no veían en ella una vía de mejora para sus hijos, no la valoraban.

La educación por tanto era en esta época un privilegio, para las clases más pudientes. Y         contra esta situación reacciona la Iglesia.

El sacerdote don Diego López Linares, estaba muy preocupado viendo la cantidad de niños vagabundos, que vivían solos por la ciudad, separados de sus padres, deambulando, comiendo y durmiendo como podían en la calle o bajo los puentes. Carne de cañón, carne de delincuencia. Entonces, para buscar recursos, acudió a algunas personas entre los que se encontraba don José Gálvez Ginachero, para según nos relata Jesús Corchón,»… instalar unos dormitorios que él llamó «Refugios nocturnos», pues verdaderamente solo servían para dormir (…) Esto consistía en que al anochecer los niños iban allí, y don Diego les tenía preparado un vaso de leche, y un pedazo de pan, y luego a dormir, y por la mañana cuando don Diego acudía aquello ya estaba vacío, se habían ido despertando, y se habían ido y se acabó, pero a la siguiente noche volvían otra vez.

 

Fíjense, el proyecto Calor y Café que tenemos hoy día en Cáritas diocesana (ahora acaba de cumplir dos años), se parece bastante a esa iniciativa de D. Diego López Linares. Diego López Linares trabajaba en 1900. Hoy, siglo XXI, hablamos de un estado social de derecho, la Iglesia ha tenido que montar el centro de acogida nocturna «Calor y café» en la calle Álvaro de Bazán. Allí, las personas que duermen en la calle pueden acudir a resguardarse, descansar, tomar algún alimento caliente, darse una ducha, etc. Está abierto desde las 9 de la noche hasta las 9 de la mañana.

Pero volvamos a Diego López Linares. De este refugio nocturno infantil, que estaba en calle Pozos Dulces, Gálvez pagaba el alquiler del inmueble, además de donaciones que hacía en dinero. Pero Gálvez no se conformaba con financiar este asilo. Sabía que había que promover socialmente a estos niños y le propuso a D. Diego transformar el «Refugio» en «Escuela», conforme al modelo de las «Escuelas del Ave María» que el Padre Andrés Manjón estaba estableciendo con éxito en Granada.

El diario del Padre Manjón, día 17 de diciembre de 1.904, dice:»Don Diego López Linares (presbítero) y don Joaquín Bugella (abogado) vienen de Málaga a empaparse en los procedimientos del Ave María para fundar allí bajo la protección de José Gálvez. ¡Ave María! »

Año 1907. D. Diego se traslada a una finca propiedad de la esposa de Gálvez en el Pasillo de Nateras, hoy Avda. de Fátima, que le cedió en usufructo.Y tras la muerte de D5 María, Gálvez, ya viudo, consolida a favor de las Escuelas el pleno dominio de la propiedad.Allí permanecerán las Escuelas hasta su traslado en 1947, a las instalaciones hoy ocupan aquí en Huelin.

En el preámbulo de la escritura notarial de Fundación,  se exponía justamente que las Escuelas se constituyeron mediante la donación de los inmuebles que hemos dicho «con objeto – leo textualmente- de favorecer a los niños de las clases menesterosas de esta capital, siguiendo las doctrinas de los Reverendos Don Andrés Manjón,…, y Don Diego López Linares,…;

También se dice en la Escritura que el fin de esta institución, por cuyo cumplimiento satisfactorio debe velar el Patronato, es «formar buenos cristianos y perfectos ciudadanos, en el mayor número posible de niños de Málaga.» Es una cita directa de la célebre frase de Don Bosco, ya hemos dicho que la otra pasión educativa de Gálvez fueron los salesianos.

De este modo Gálvez se adhiere al modelo de las Escuelas del Ave María, y lo hace conforme a la doctrina social de la Iglesia. Porque de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia, tenemos que educar para hacer a las personas miembros de una comunidad que discierne las opciones que debe asumir. Es sobre todo una cuestión de dignidad. Hay que educar -ustedes lo saben mucho mejor que yo- para hacer a las personas capaces de hacerse cargo de los problemas del propio tiempo y del propio ambiente. Para que puedan tomar responsabilidad activa y protagonismo en la comunidad cristiana y en la sociedad. La idea de la que estamos hablando por tanto, en tiempos de Gálvez y hoy en 2019, es educar para participar en una sociedad profundamente necesitada de construir tejido social. Como dice Fernando Fuentes, el Director de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española, uno de los retos históricos permanentes en España es la escasa consistencia de la sociedad civil, que en la vida real se traduce en el abandono de responsabilidades individuales en manos del Estado. Ése es nuestro reto.

Verdaderamente pueden estar ustedes absolutamente orgullosos de estas Escuelas. De tanto bien que han hecho, hacen y harán. Cuando las Escuelas surgieron en Málaga, fueron una auténtica revolución pedagógica, tanto por sus métodos como por constituir una enseñanza dirigida a las clases humildes de la sociedad, que en la práctica estaban abandonadas por todos. Porque antes de plantearse cualquier discusión metodológica, el primer paso de las Escuelas era vestir, alimentar y dar de comer a los niños, consiguiéndose de esta forma que las propias clases desfavorecidas se interesaran  en la escolarización de sus hijos, lo que evitaba igualmente que los niños estuviesen en la calle.

Y es que aunque nos resulte difícil imaginar estas situaciones desde nuestra perspectiva actual, la «diferencia» del Ave María en tiempos de Gálvez era que ofrecía dos comidas diarias, en vez de lo habitual de estos centros, que era una. Con lo que además de evitar la carencia nutricional de los niños, se evitaba una mayor «exposición “al abandono callejero, presa fácil para cualquier tipo de abuso. Se conserva un escrito de José Gálvez dirigido al Ministro de Educación, año 1942, en el que se decía literalmente:»Que existiendo bajo el cuidado del Patronato que tiene el alto honor de dirigir unas Escuelas del Ave María en el barrio más populoso y fabril de la ciudad…, siguiendo en todo los métodos que nos trazara nuestro inolvidable maestro Andrés Manjón. Que facilitándosele en estas Escuelas no solo la educación sino también el alimento, que al ser distribuido a 200 niños en dos comidas, se consigue que estén recogidos todo el día (de 8 y 1/2 de la mañana a 7 de la tarde), con lo cual se evita la lacra de Málaga, el niño callejero. Que teniendo en proyecto la instalación de unas clases-talleres…” Y sigue así la petición. O sea, primera prioridad: recoger a los huérfanos, muchos de ellos por causa de la guerra, de uno y otro bando. Y a partir de ahí, que estuvieran alimentados. Y ya después, el tema educativo.

¿Qué pasaba? Que mucho de lo que se conseguía se podía perder al abandonar los niños la educación obligatoria. Así que para evitarlo se promovieron talleres para aprender un oficio, y así se les mantenía en las Escuelas hasta una edad más superior en la que su personalidad estuviese más formada. Este diseño de Escuela aspiraba igualmente a formar cívicamente, educando hombres completos, que pudiesen resistir las manipulaciones de las ideologías.

Pues bien, este ideario de las Escuelas del Ave María, que Gálvez, López Linares y después Jesús Corchón pusieron negro sobre blanco en los Estatutos y piedra sobre piedra en los pabellones, ese ideario, ese ideal, ese sueño cristiano debe seguir vivo, porque las necesidades y retos siguen hoy vigentes.

¿No es un reto la inmigración? ¿No es un reto la soledad y el aislamiento que provocan las nuevas tecnologías? El papa Francisco nos ha advertido reiteradamente sobre ambos temas. Naturalmente los tiempos han cambiado.

Pero los enfoques,         los recursos,         las anticipaciones, las empatías que tuvieron Manjón, Gálvez, Linares y Corchón son para nosotros hoy modelos de referencia, son guías pasadas para resolver nuestros propios retos presentes.

Estudiando sus guiones de trabajo y de vida, podemos escribir los nuestros.

Seguro que todos ustedes tienen figuras de referencia. Yo les aseguro que la vida de Gálvez, sus reacciones, sus actitudes, pueden serle de mucha ayuda hoy en sus vidas.

He citado varias veces a Jesús Corchón. Está claro que de los muchos frutos que dieron las Escuelas, no cabe duda que quizás el mejor fue él. Se convirtió en la mano derecha de José Gálvez tras la guerra como Director, mientras que Gálvez presidió el Patronato  hasta su muerte. Y precisamente de Jesús Corchón, del que se conservan varios testimonios en la causa de beatificación en favor de José Gálvez, les voy a leer un fragmento de una hermosa semblanza titulada «El Doctor Gálvez, amante de la infancia»: «…a nuestro D. José, como a aquel otro adalid de la Ciencia Pedagógica, D. Andrés Manjón, no le ha estorbado ser un genio para sentir en su corazón las miserias de la parte más débil de la humanidad, que es la infancia, … si es de fama nacional la maestría con que ha manejado su milagroso bisturí, con creces se ha superado en la aplicación del bisturí de la Caridad para con la infancia, bisturí que lo único que raja es el interesado egoísmo y el propio bolsillo, para cicatrizar las heridas que este viejo vicio y la falta de compasión cristiana dejaron frescas y aún sangrantes en el tierno corazón infantil. Dondequiera encuentra la herida de la miseria infantil e intuye con su fino sentido la ocasión de remediarla, allí acude él con el bálsamo anónimo de su farmacopea espiritual. Por eso no es de extrañar que, al hacer el recuento de sus desvelos hasta el momento presente en pro de la niñez desvalida, sea casi imposible lograrlo, dada la duración y fecundidad de su vida; teniendo que contentarnos con resumirlo en comidas y comedores para los niños en su época de Alcalde, instalación del Sanatorio Marítimo Antituberculoso y constitución del Tribunal Tutelar de Menores para la corrección de la infancia descarriada…es, además protección constante a la educación salesiana y avemariana, es la realidad de escuelas levantadas en barrios carentes casi en absoluto de ellas y son, el número incalculable de necesidades infantiles remediadas que ni tú ni yo sabemos y que aparecerán en su día a la vista de los vivientes» .

Eso decía Jesús Corchón de Gálvez. Con razón, al fallecer Gálvez Ginachero, estas Escuelas se sintieron literalmente huérfanas, pues habían perdido a un verdadero padre espiritual que tanto se desveló literalmente por los niños sin padre o abandonados.En el Libro de Actas del Patronato, se acordó «constara en acta el sentimiento de todos los presentes por tan irreparable pérdida»»El finado -dice el acta, que se conserva- fue el creador del Patronato y protector  constante de las Escuelas durante su primera época, y desarrolló una labor verdaderamente extraordinaria en la segunda, pues todas las obras que se han realizado en estas escuelas tanto materiales en lo que a la construcción del edificio se refiere como en buscar solución a las dificultades económicas y captación de amigos, simpatizantes y protectores de las Escuelas en una máxima parte es debido a su trabajo e influjo. La muerte del Dr. Gálvez Ginachero – termina el acta- ha sido un verdadero luto para la ciudad, y ha privado el Patronato de su alma y de su vida. Y ya en nuestros días, D. José Luis Esteve Balzola, en la carta de adhesión a la causa de beatificación del Dr. Gálvez  que les he mencionado al principio, señalaba:»hay que reconocer que los talentos que adornaros su gran personalidad no fueron únicamente simples cualidades de orden humano, sino auténticas virtudes cristianas que transforman todo su quehacer altruista en ofrenda a Dios y lo elevan al nivel sobrenatural. Sólo así se puede interpretar el plan diario de su vida que discurre entre coordenadas que lo canalizan y lo definen: la Santa Misa, la adoración eucarística nocturna, la oración, el rezo del Santo rosario, etc… Todo lo que le hacía posible alcanzar su gran objetivo: la presencia continua y el amor de Dios. Sí, -decía en la carta D. José Luis Esteve- creo profunda y sinceramente que el Siervo de Dios José Gálvez Ginachero, es acreedor a ser elevado oficialmente por la Santa Iglesia Católica a la categoría de Beato. Así podrán disponer los malagueños de un paisano como guía cercano en este recorrido hacia la Casa del Padre Dios. En el Patronato de las Escuelas del Ave María, ya recurrimos a su provechosa intercesión.»

Voy concluyendo: en primer lugar y por todo lo dicho, considero que en las Escuelas podemos tener a Gálvez como un modelo profesional y moral. Podemos aprender de su actuación cotidiana, de su día a día. Él seguía un estricto plan de vida y un riguroso método de trabajo. Es lo que yo suelo llamar «el secreto de Gálvez Ginachero». En su Cuaderno de Notas, él iba escribiendo en frases cortas algunos de sus pensamientos, o pequeñas oraciones. Y también recogía con frecuencia sus programas diarios; los objetivos cotidianos que, se proponía cada mañana desde que se despertaba, para cumplirlos con rigor y precisión.     Saben que tenía una mentalidad como muy alemana. Era un hombre extraordinariamente metódico. Y ahí se ve, en sus programas diarios, que iba alternado trabajo y devoción. Todos los días, por la mañana misa, después estudio, y al hospital, a media mañana se escapaba a saludar a María Auxiliadora, otra vez hospital, visita al santísimo, estudio, clínica, rosario, preparación del día siguiente.

Noten que he dicho dos veces «estudio». Ya con sesenta años -60 años de la época-, y siendo él mismo una autoridad, sacaba unas dos horas cada día para dedicarlas al estudio. En su Cuaderno cita incluso las materias y los manuales de referencia. Por tanto, un gran ejemplo para todos nosotros.

Pero en segundo lugar, no olvidemos que Gálvez está en proceso de beatificación. Podemos y debemos pedir su intercesión. Me ha encantado ver al principio de su magnífica revista, la oración aprobada por la Iglesia para solicitar gracias o favores y  que más pronto que tarde estoy convencido nos traerá algún milagro. Decía Santa Teresita que se pasaría su cielo haciendo el bien en la tierra. Seguro que Gálvez, el médico de los niños y sus madres, el protector de la infancia, está pidiendo a Dios por nosotros. En sus propias palabras:

-Quiere el Señor concedernos sus gracias, pero sólo las da a aquel que las pide. Ora sin cesar. El Señor oye ciertamente a los que piden con perseverancia.

-Pide como el leproso: Señor, si quieres puedes curarme. Esto es, si lo merezco y es conveniente.

Así que confiemos y pidámosle a Dios nos conceda lo que realmente nos conviene, y pidamos confiadamente a Gálvez su intercesión. Pidámosle a Dios que nos ilumine ante nuestros problemas y dificultades. Los particulares y los profesionales. Los de cada uno de nosotros, y los de nuestras queridas Escuelas, que tienen muchos retos, pero también un enorme capital humano -todos ustedes- y una gran reserva y fortaleza espiritual (el legado de Manjón, de López Linares, de Corchón, de Gálvez y de tantos que han pasado por aquí más o menos anónimamente pero que han sido las piedras vivas que hoy nos permiten mirar con esperanza al futuro).

Ustedes, y ya termino, queridos docentes, al educar están creando el futuro. Literalmente, lo tienen en sus manos. Con esa responsabilidad, aliméntense con el ejemplo de figuras que parecen del pasado, pero que son muy del presente. Ustedes, aquí, son los herederos de Gálvez, de su figura, de su mensaje, de su esperanza, de su sueño.

Sigamos el modelo de Gálvez. Él siempre confió en Dios. La confianza en Dios nos permite afrontar cualquier adversidad. Porque “si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”

Entrevista Maria José García-Morato Gálvez

Maria José García-Morato Gálvez (Madrid 1930), la presidenta de la Asociación Probeatificacion José Gálvez Ginachero, es la nieta mayor del siervo de Dios, la primera de las cuatro hijas del matrimonio formado por Joaquín García-Morato Castaño y Carmen Gálvez Moll. Es viuda de Miguel de Larrea Santacruz y tiene seis hijos y diecinueve nietos.

Nació en Madrid en la maternidad de Santa Cristina, y vivió en Málaga su infancia y juventud y desde su matrimonio en 1955 reside en Madrid, aunque siempre se ha mantenido vinculada a su ciudad, donde vuelve siempre que puede a visitar a su familia y amigas del colegio de la Asunción.

Ella y sus hermanas perdieron a su padre cuando eran muy niñas, y se criaron con su abuelo, el doctor Gálvez al que cariñosamente siempre han llamado Papa abuelo.

¿Qué recuerdos conserva usted del Dr. Galvez?

Tengo muchos recuerdos. Los más significativos son:

Siempre que entraba en casa, lo primero que hacía era “saludar” unas imágenes que había del Sagrado Corazón de Jesús y después de la Inmaculada y rezar durante unos instantes.

Algunos domingos por la tarde, nos llevaba a mi hermana Carmen y a mí a visitar distintos conventos de monjas de clausura donde rezábamos en la capilla y después nos daba un sobre para que lo pusiéramos en el torno.

Otros días nos llevaba a las dos a las Hermanitas de los Pobres y al Asilo de Los Ángeles a ayudar a servir la comida.

Después de comer, todos los días rezábamos el rosario todos los de casa, él siempre de rodillas delante de la Inmaculada y nosotras sentadas detrás de él.

En Nochebuena, siempre íbamos mi madre y las tres hermanas mayores con él a misa del Gallo en la capilla de su sanatorio. Entonces se daban tres misas seguidas, y siempre nos quedábamos dormidas.

Venía a casa un profesor a darnos clase baile y Papa abuelo me decía “baila, baila”. Yo que era muy traviesa, siempre le preguntaba “¿Qué quieres que baile, fino u ordinario?” Él se me quedaba mirando y me decía “Tú sabes lo que me gusta”. Eso quería decir sevillanas o jotas, asi que ponía el disco y bailábamos.

Nos llevaba de paseo por el puerto de Málaga y nos hacía repetir las tablas de multiplicar.

Una anécdota que refleja su sentido del humor es que, un día, durante la guerra, fue en el Hospital Civil, donde él era director, a la cocina a ver que iban a comer los enfermos. Mari Pepa Estrada, esposa del doctor Perez Bryan, que era muy simpática y estaba ayudando, le dijo que había lentejas, pero que estaban muy sosasporque no había sal. El le contesto “no importa, conque tus metas un poquito el dedo ya estarán saladas”.

Esto no lo viví en primera persona, pero me lo contaron. Durante la guerra, un día la superiora de las Hermanas de la Caridad que atendían el Hospital Civil fue a decirle: “DonJosé, vengo a decirle que nos vamos a tener que ir ya que están matando a muchos sacerdotes y monjas”. Él le contesto “Saben que aquí hacen mucha falta, pero hagan ustedes lo que mejor les parezca”.

Al día siguiente aparecieron todas las Hermanas de la Caridad cada una con su maleta, ya a despedirse y decirle adiós. Papa abuelo les pregunto “¿Cómo se van ustedes?”. La superiora le dijo “En un barco que está en el puerto esperándonos para llevarnos a Francia” Él les dijo “ ¿Y qué pensará su fundador San Vicente de Paul cuando les vea ahí arriba en el barco?” Se quedaron calladas, dieron media vuelta y no se fueron. Se quedaron en el Hospital durante toda la guerra y a ninguna de ellas les paso nada.

Después de la guerra, mi madre y él nunca hablaron de la misma delante nuestro.

Durante la segunda guerra mundial, oyendo las noticias por la radio, muchas veces cerraba los ojos y se ponía a llorar, cayéndole las lágrimas por las mejillas. Nosotras no entendíamos que le pasaba y le preguntábamos a mi madre, que nos decía que le daba mucha pena todo lo que los alemanes estaban haciendo contra los judíos. Él había estudiado en Berlín y sentía mucho aprecio por los alemanes, por lo que no podía entender que hicieran tantas barbaridades.

Era muy serio y hablaba poco, pero siempre fue muy cariñoso con nosotras, y en las épocas que pasamos fuera de Málaga, sea en Madrid o en el Castillo de la Mota, nos escribía frecuentemente dándonos noticias de casa y recomendándonos que nos portáramos bien.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, recuerdo quevenía siempre a las funciones de teatro o baile que hacíamos en el colegio, donde siempre le sentaban a la derecha de la madre superiora.

También daba mucha importancia a la formación y a la educación, por eso me hizo estudiar enfermera, que me gustó mucho, y magisterio, que en cambio no me gustó nada.

 

¿Qué supone para usted que su abuelo este en proceso de beatificación?

En primer lugar, supone una alegría inmensa y un enorme respeto hacia él.

En segundo lugar, siento también la responsabilidad, junto al resto de la familia, y en colaboración con el Obispado de Málaga, que es quien pone en marcha el proceso, de hacer todo lo posible para ayudar en lo que pueda y conseguir que llegue a ser beatificado. En esto esta siendo inestimable la ayuda tanto del Postulador de la fase diocesana D. Francisco García Villalobos como del Juez de la causa D. Federico Cortes y ahora el Postulador en Roma D. Salvador Aguilera. Todo esto supone mucho trabajo, pero trabajo que se hace con alegría y con gusto.

Y en tercer lugar, doy gracias a Dios por haber tenido la oportunidad de vivir tan cerca de él y haber recibido un testimonio tan extraordinario. Estoy muy contenta de haber tenido un abuelo santo.

Mientras convivíamos con él sabíamos que era muy bueno, pero no conocíamos muchas de sus obras de caridad, de las cuales hemos tenido noticia a través de terceras personas y en ocasiones mucho después de su fallecimiento. Solo al crecer, al conocer todas esas cosas y con el tiempo he sido consciente que no solo era bueno, sino que era un santo.

Además, al empezar el proceso de beatificación, con la creación de la Asociación Probeatificacion y los actos que se han organizado, he tenido la oportunidad de leer todo lo que he podido sobre él y así aprender aún más sobre su figura, sobre aspectos de su vida profesional, de su etapa como alcalde etc., que no conocía.

 

¿Cree que Gálvez puede ser un ejemplo para los hombres y mujeres del siglo XXI?

¡Desde luego que sí!

La gran mayoría de los santos son sacerdotes y religiosos y muchos de los laicos santos son mártires. Obviamente todos ellos son ejemplos de vida cristiana dedicada a Dios y a los demás, y sin duda inspiran a muchos sacerdotes y religiosos y a cristianos en países donde son perseguidos.

Pero no hay tantos santos laicos que hayan sido padres de familia, que hayan desarrollado una vida profesional e incluso hayan tenido una vida pública o política. Por eso creo que el caso del Dr. Gálvez es tan interesante, porque hay muchísimos cristianos, e incluso no cristianos, que hoy en día pueden identificarse con su figura y a los que su vida y sus obras pueden servir de ejemplo.

El Dr. Gálvez por una parte nos da testimonio de vida cristiana intensa, con una fuerte componente de la oración y de la devoción al Corazón de Jesús, a Maria Auxiliadora, a la Eucaristía y al Espíritu Santo.

Por otra parte, es ejemplo de amor, integridad, honradez y austeridad en su vida personal y familiar, de entrega absoluta de su persona y su tiempo hacia sus enfermos, de desprendimiento y práctica de la caridad en grado extremo.

Pero también esun ejemplo en buscar la excelencia en el ejercicio de su profesión, no dejando nunca de estudiar e intentando estar siempre a la vanguardia no solo en cuanto a nuevas técnicas, sino fundando instituciones que subieran el nivel de la sanidad general como Santa Cristina y las escuelas de matronas.

Es un ejemplo de compromiso público con su dedicación al Colegio de Médicos, a su ciudad al aceptar un cargo de alcalde que no deseaba, y no se aprovecha de esos cargos, sino que los vive como un servicio.

Creo que es un ejemplo en que pone todos sus talentos (intelectuales, físicos, económicos e incluso sociales) en funcionamiento para hacer el bien, para ayudar a los más necesitados, para buscar siempre que más se puede hacer para los niños, los ancianos, las mujeres enfermas o sus familiares…ese no darse nunca por satisfecho ante los problemas o situaciones difíciles que se presentan. ¡Es incansable!

Yo creo que somos muchísimas las personas  que nos podemos identificar con alguna de estas facetas de su persona o de su obra y verle como un ejemplo.

 

 

 

 

Mesa Redonda: «José Gálvez Ginachero, médico, académico, gestor y bienhechor»

Esta mesa redonda que ha tenido lugar, en la sede de la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, el viernes 14 de diciembre 2018 a cargo de la Academia Malagueña de Ciencias, el Colegio de Médicos de Málaga, el Museo Andaluz de la Educación y con la colaboración de la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga y la Consejería de Conocimiento, Investigación y Universidad.

Presentación:
Dr. Fernando Orellana,  Presidente de la AMC

Intervienen: (entre paréntesis el tiempo de comienzo)

  •     (2’45») D. Manuel López Mestanza, Primer Teniente de Alcalde de Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre y Director del Museo Andaluz de Educación,
  •     (19’45») Dr. Juan José Sánchez Luque, actual Presidente del Colegio de Médicos de Málaga
  •     (33’26») Dr. Federico Soriguer Escofet,  médico especialista en Endocrinología y Nutrición y académico
  •     (50’00»)D. Francisco García Villalobos, Secretario General Canciller del Obispado de Málaga
  •     (1 :06’47») Dª. Mari Pepa Lara García, Archivera, historiadora y académica
  •     (1:26’28») Dr. Fernando Orellana, médico oftalmólogo y presidente de la Academia Malagueña de Ciencias

Una reseña del acto se puede leer En esta página de la Academia Malagueña de las Ciencias

Un vicentino ejemplo del buen samaritano

Artículo sobre Gálvez en el Boletín de la Sociedad de San Vicente Paúl
(Para verlo a pantalla completa, pulse aquí)

El Dr. Gálvez en la historia de la medicina de Málaga

Interesante capítulo de «Málaga desconocida» coordinado y presentado por Salvador Jimenez, y dedicado en esta ocasión a la Historia de la Medicina en nuestra ciudad. Puede localizarse la referencia a José Gálvez Ginachero entre los minutos 12,10 a 17,35 del documental.

Enhorabuena a Canal Málaga y a su equipo de profesionales por esta cuidada producción, destacadamente a Salvador Jimenez.

María de la Cruz Salazar primera matrona numeraria de la diputación provincial de Málaga

MariaCruzSalazarEl pasado día 29 de junio 2018, se representó “Historia de la Salud” en el cementerio histórico de San Miguel de Málaga, una visita teatralizada organizada por “Eventos con Historia” una empresa dirigida por Eduardo Nieto, y que se dedica a la animación y teatralización de eventos. En esta ocasión se representaron diversas escenas teatralizadas, donde actores daban vida a importantes personajes del mundo de la sanidad malagueña. Entre ellos, la actriz Inmaculada Márquez dio vida de forma magistral, a la matrona María de la Cruz Salazar, y el actor José Luis Zumaquero García, también de forma brillante, al Dr. Gálvez Ginachero.

Según consta en el Reglamento del Colegio Provincial de Matronas de Málaga de 1925, la maternidad provincial del Hospital Civil S. Juan de Dios de Málaga era la institución benéfica por excelencia y a ella acudían las indigentes que además de serlo, pudieran demostrarlo, mediante la inscripción en el Padrón de Beneficencia de los municipios de la provincia.

Las matronas que trabajaban para la Beneficencia Municipal de Málaga, asistían gratuitamente a domicilio los partos de las mujeres más humildes, siempre que el parto fuera normal; en el caso de existir complicaciones, debían avisar al médico, que podría atender a la parturienta el mismo, o disponer su traslado al Hospital Civil.

Las clases altas eran atendidas en las consultas privadas de los médicos tocólogos; las clases medias eran asistidas en sus domicilios por médicos generales o matronas privadas; y las clases pobres, en el caso de tener alguna complicación, se veían obligadas a acudir a los hospitales de beneficencia como el Hospital Civil Provincial. En Málaga se da el caso que este hospital era dirigido y asistido por los mismos médicos de reconocida fama en la asistencia privada, como el Dr. Gálvez Ginachero.

Durante una gran parte de este periodo histórico (1890-1940), el Dr. Gálvez Ginachero estuvo como Jefe y Director de la Maternidad malagueña. En la salas del hospital podían asistir los partos los médicos, las matronas de servicio, o las alumnas de la escuela de matronas. En el caso de que el parto lo realizara una alumna, siempre era supervisado por la matrona numeraria, por lo que en el registro en la historia clínica obstétrica siempre figuraba la matrona.

Entre los años cuarenta y cincuenta del siglo XX el servicio de maternidad del Hospital Civil de Málaga atendió el 40,5% de los partos que se realizaban en Málaga capital. De la mayoría de los partos realizados en el hospital, durante la primera mitad del siglo XX, un 78,4% eran realizados por las matronas. La estancia media hospitalaria en general de una parturienta en la maternidad del Hospital Civil era de unos 12 días. Este parámetro estaba relacionado con la procedencia de la gestante, en concreto dependía de si la embarazada era de origen rural, urbano o transeúnte y cuando era la matrona la que atendía el parto, el 93,7% de las mujeres cursaban sin fiebre.

A la vista de estos datos, que denotan un importante y progresivo aumento en el número de partos atendidos en la maternidad de Hospital, y unos excelentes resultados sanitarios, se entiende el gran índice de popularidad y el prestigio alcanzado por la Maternidad del Hospital Civil, las matronas y por el Dr. Gálvez entre las futuras madres de Malaga y su provincia, y en la sociedad malagueña en general, durante estos años.

En 1948 se creó la Escuela Especial de Matronas del Hospital Civil de Málaga, bajo la dependencia jerárquica de la Dirección General de Enseñanza; fue el Dr. José Gálvez Ginachero, el fundador de esta escuela de matronas. En 1949 D. José escribió el prólogo al libro “Obstetricia para Matronas” del Dr. Orengo Díaz del Castillo, y en él da a entender cuál es su idea de los conocimientos que debe adquirir una matrona en su formación práctica:

“… desarrollar la parte científica con la suficiente extensión para que sea fácil hacerse cargo de lo que se trata de inculcar, sin necesidad de aprenderlo de memoria, y la parte práctica… los detalles indispensables para que haya la concordancia necesaria entre lo leído y lo visto, que es, a mi juicio, lo que necesita todo el que va a aprender una técnica”.

  1. José Gálvez comprendió la importancia de la formación especializada, y la necesidad de contar en Málaga con matronas que fueran profesionales de gran formación y experiencia práctica, para que realizaran labores de enseñanza en su nueva escuela del Hospital Civil. Las Hijas de la Caridad no tenían permitido atender partos. Por ese motivo ofreció esta misión a personas de su total confianza que ya habían trabajado anteriormente con él mismo en el hospital madrileño de Santa Cristina y que fue inaugurado por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia en 1924, bajo el nombre de Escuela de Matronas y Casa de Salud Santa Cristina, para la asistencia de mujeres y la enseñanza de matronas.

Según consta en los archivos de la Diputación provincial de Málaga, en los años treinta, se contrató a matronas expertas para realizar funciones docentes en la Escuela de matronas de Málaga. En la partida presupuestaria de la Escuela de Matronas del año 1931 se consigna la contratación de una matrona, María de la Cruz Salazar, procedente de Bilbao, “… con las condiciones precisas de idoneidad y práctica”, para prestar servicio en la Escuela de Matronas de la maternidad provincial del Hospital Civil, con un sueldo de 2.000 pesetas anuales.

Con estas condiciones económicas, y con una plaza fija en la diputación provincial, viene a Málaga Doña María de la Cruz Salazar, la primera matrona y la primera mujer numeraria con una plaza en esta institución malagueña. En la revista Anales de la Diputación, es donde aparece publicado su nombre como la única mujer, entre un largo listado de médicos y practicantes hombres también numerarios, que formaban el parte del personal facultativo de la beneficencia provincial, presididos por el decano y director del hospital y de los servicios de maternidad y ginecología, D. José Gálvez Ginachero.

Esta gran profesional, dedicó toda su vida a la enseñanza en la escuela de matronas del Hospital Civil; al jubilarse, se le hizo una gran fiesta de reconocimiento en el Hospital Noble de Málaga, y finalmente volvió al País Vasco, su tierra, donde falleció.

Silvia Dolores García Barrios